miércoles, 20 de febrero de 2008

Cosas que pasan

Estaba tecleando sobre estrategias de marketing y procedimientos de muestreo cuando han llamado a mi puerta. En un día gris y sin gracia llega el afilador y me quedo recordando el sonido de las tardes de mi infancia. No tengo cuchillos ni tijeras para afilar pero me sorprende que todavía exista ese viejo oficio. Quizás mañana aparezca la lechera o un simpático señor vendiendo manzanas de caramelo.

2 comentarios:

David dijo...

que tiempos !!!!! :´).
Se respiraba de otro modo, la vida pasaba mas lenta.Que gratos recuerdos.
Un saludo Maria de un paisano ;)

maria dijo...

Gracias por escribir david, veo que tú también eres un nostálgico.
He visitado tu blog, me han sorprendido los moldes de silicona...
saludos